Para María Paz Barzallo, fundadora de Messa y Co, una mesa no tiene que ser perfecta para ser memorable. La clave está en mezclar piezas, contar historias y crear momentos alrededor de ellas.

Todo comenzó mucho antes de Messa y Co. Desde pequeña, María Paz aprendió de su mamá que una mesa era mucho más que un lugar para comer: era un espacio para compartir y crear recuerdos.

Años después, una comida entre amigas dio origen al proyecto. María Paz armó una mesa mezclando vajillas familiares incompletas y alguien le dijo: “Esto debería ser un negocio”. Así nació una idea que hoy parte de una premisa clara: las piezas que no combinan también pueden encontrar su lugar.

Para ella, una mesa interesante tiene personalidad. Mezclar colores, materiales, texturas y estilos permite crear composiciones únicas y, sobre todo, personales. El secreto está en encontrar un hilo conductor: puede ser un color, un material o una textura que conecte todos los elementos

Su recomendación para quienes quieren empezar es sencilla: elegir una pieza que les encante y construir alrededor de ella. No hace falta tener una colección completa. Un plato heredado, una fuente antigua o unas copas diferentes pueden convertirse en el punto de partida.

¿El detalle que nunca falta? Las flores. “Aportan vida, movimiento y emoción”, explica.

Y quizá ahí está la verdadera esencia de una mesa bien puesta: no en que todo combine, sino en que transmita algo. Para María Paz, una mesa es una extensión de quien recibe y una forma de decirle a los invitados: preparé este momento para ustedes.

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