
En esta casa, el paisaje condicionó el proyecto. “Nosotros compramos el sitio y nos demoramos un tiempo en construir; por lo mismo, es que aprovechamos ese tiempo en entender bien el lugar donde se construiría la vivienda, cómo se iluminaba, en qué dirección corría viento y cuáles eran las vistas. Así fue cómo empecé a trabajar sobre varias versiones que terminaron por armar la propuesta que construimos”, cuenta el arquitecto y propietario del proyecto.



Este se encuentra sobre una ladera que mira hacia el norte y que le da la posición y orientación a la construcción. El arquitecto eligió la madera como material principal por tratarse de una materia prima accesible, abundante y económica. “Hace tiempo vengo trabajando con la madera, creo que es un material noble que tiene una textura y una expresión que siempre me llamó la atención. A pesar de lo atractivo que resulta la expresión de la madera, es un material que queda fácilmente expuesto al clima. Por lo mismo, es importante instalarla y tratarla adecuadamente. “Hoy existe todo un desarrollo de tecnologías que permite impermeabilizar o impregnar las maderas para evitar el deterioro que puede significar la humedad y salinidad típica de los climas del borde costero central, además de la exposición al sol. También es importante cómo se instalan y fijan las maderas porque, al tratarse de pino, la deformación es un problema que hay que considerar”, cuenta el arquitecto. Uno de los detalles que más llaman la atención de la construcción es que está en altura a unos tres metros sobre el suelo, para lo cual se instalaron pilotes.


La decisión de hacerla así se tomó por varias razones, una de ellas fue para aislar la casa del suelo, logrando que esta se conserve siempre seca, y por otra parte, para que sus recintos tuvieran una mejor iluminación, exposición y ventilación. Finalmente, esa altura liberó el suelo, generando un nuevo espacio de sombra. “Hubo una ganancia al levantar la casa en un promedio de tres metros y es que el espacio debajo de la estructura quedó como un jardín y un lugar de juegos. Ahí pusimos columpios y muchas veces ponemos la mesa y almorzamos. Lo usamos harto, es una extensión de la casa que aprovechamos mucho”, asegura. En cuanto al programa, se definen dos tipologías de recintos: las áreas comunes y las privadas, las que se ordenan y concentran en dos volúmenes de distinto orden y dimensión. Estos cuerpos girados, uno respecto de otro, se interceptan para conformar, tanto el acceso al proyecto desde su frente oriente, como el espacio de encuentro hacia su lado norte. “La casa está pensada para cinco personas, tenemos tres hijos chicos, además de una habitación de invitados. Por lo mismo, uno de los requerimientos principales era hacer una casa bien práctica que no necesitara de muchos cuidados. Hay pocos muebles, que son prácticos y fáciles de mantener. Es una casa de pocos rincones, la idea era hacer lugares abiertos y amplios, con la menor cantidad de accesorios. Lo más importante fue poder organizar el área de estar de la casa como el más importante, por eso quisimos hacer un gran módulo abierto de mayor altura, en donde están la cocina, el comedor y el living. Es un espacio alto, luminoso y bien ventilado, con un frente que se abre para sumar una terraza hacia el norte”. Es en este lugar donde todo pasa, aquí se cocina, se juega, se lee o se ven películas, es el centro de la casa desde donde se reconoce todo el resto del proyecto.